
Hace mucho tiempo que nuestro automovilismo, por los autos y pilotos que tenía, solicitaba a gritos tener un evento como el que pudimos disfrutar el domingo. La jornada automovilística fue realmente brillante, en donde todos pusieron lo suyo. Extractamos a continuación los elementos positivos y negativos que construyeron este gran evento deportivo.
El clima
Pocas veces en nuestro país se puede disfrutar un evento deportivo con la temperatura con la que lo hicimos el domingo. Hubiera sido mucho más beneficioso, sobre todo para el piso que no lloviera tanto durante la semana, sin embargo, el fresquito a la mañana y el calorcito a la tarde fue excepcional.
Los pilotos
La predisposición de los deportistas por hacer un espectáculo como el que tuvimos el domingo, también merece un apartado. Los pilotos siempre estuvieron predispuestos a hacer el evento. De hecho, probablemente son los que más invierten, económicamente para llevar adelante una carrera de autos y haber contado con ellos fue muy importante. Los autos estuvieron impecablemente presentados y absolutamente nadie fue a correr sólo para cumplir con los directivos.
En algún momento los pilotos comenzaron a pensar en el rally del próximo fin de semana, pero fue sólo porque las circunstancia de la carrera los colocaron entre la espada y la pared. Al clasificar solo el veinte por ciento de la serie de los diez para la final, era obvio que la carrera solo tuviera cuatro candidatos originales y el mismo sistema de carrera mató la serie cuando algunos tuvieron problemas salvables como la pinchadura.
El público
En un ambiente altamente profesional, vivido en los boxes, el público de nuestro país, acostumbrado a minimizar lo nacional y exaltar todo lo foráneo, el domingo demostró a nuestros deportistas un gran cariño y respeto. No fueron pocos quienes se acercaron a los protagonistas y le pidieron una foto o un autógrafo, colocándolos en un sitial de personas públicas merced al esfuerzo deportivo de los mismos.
La masa ubicada en el fondo del autódromo tampoco tuvo tantos desmanes como en otras carreras aunque el “tuning de audio” volvió a sentirse como una expresión altamente desagradable de una cultura desdeñable de una juventud bastante expuesta a las influencias de otros lares que destruyen la nuestra. Ese es un punto para mejorar por parte del público, pero al paso que vamos, probablemente va ser cada vez peor. Una opción para combatir este tipo de manifestaciones es proporcionando un estacionamiento adecuado y permitiendo el ingreso del público a pie a los lugares de expectación.
El piso
El autódromo Aratirí, desde tiempos inmemoriales ha ofrecido su escenario para grandes actividades automovilísticas. En algún momento se pensó que nadie quería ir hasta el autódromo porque estaba ubicado a varios kilómetros de Asunción, sin embargo, cada vez se demuestra más que el público sí quiere ir y que muchas veces son los pilotos quienes no quieren competir en él.
El domingo tuvimos una vez más la explicación del porque muchas veces los pilotos ya no quieren ir al autódromo ni a practicar y es porque por lo general, el circuito está impracticable y muchas veces, en las carreras, el autódromo pasa a ser un elemento gravitante en el resultado final, por el mal estado en que se encuentra luego de tres o cuatro pasadas, como ocurrió el domingo.
En absoluto se desmerita el triunfo de quienes fueron los ganadores, al contrario, tanto Alejandro como Marco demostraron desde el vamos que estaban entre los mejores, sin embargo, la carrera terminó después de que Dénes Tómboly llantara, no una, sino dos cubiertas en el primer tramo de las definiciones y eso restó brillo y emociones al momento más importante de la carrera, el momento de las definiciones.
Los organizadores deberán trabajar en el tema del piso porque es un elemento muy importante en las carreras de autos y desde luego, más aun cuando se trata de una carrera corta como las súper especiales. Existen muchos intereses económicos de los pilotos en juego como para no tomar en serio el tema de la pista y creemos que muchos aspectos negativos se transformaran en positivos, por “efecto dominó” cuando la pista este cien por ciento en condiciones, aunque lamentablemente falta mucho trabajo para alcanzar ese porcentaje.
La organización
Desde luego que no es fácil organizar un evento de la envergadura de un Rally Masters. En realidad nada es fácil cuando se trata de manejar a un grupo de personas para hacer un evento y mucho menos, cuando esas personas trabajan “ad honorem” solo por amor al deporte, como trabajan los directivos. Sin embargo, lamentablemente nosotros estamos para marcar muchas veces los puntos que nosotros creemos que podrían mejorar el producto final.
Existen varios aspectos que hacen a una organización. Desde la entrega de identificadores para la prensa e invitados hasta el cronometraje se encuentran insertados dentro de esta sacrificada e ingrata función de organizar un evento que al final, muchas veces se paga con ingratitudes, pero los errores los debemos marcar para mejorar.
Mucha gente trabajó en el sector de acceso a la pista de los autos participantes y en ese sitio se cometieron muchos desaciertos. En varias ocasiones se permitieron el acceso de los autos competidores y luego por distintos motivos se los reubicaron a los costados para dejar pasar a los competidores en pista ocasionando una situación altamente riesgosa.
La etapa final de la carrera no tuvo la continuidad que debería tener en una instancia tan importante y se perdió mucho tiempo que finalmente permite que el público se mueva o tenga dudas acerca de la continuidad poniendo en riesgo la carrera.
No había una zona delimitante en boxes y mucha gente accedió hasta los autos entorpeciendo en más de una ocasión el trabajo de los mecánicos y poniendo en riesgo las herramientas y elementos de trabajo de los equipos, ya que quedaban expuestos a merced de la gente (esto dicho por algunos mecánicos).
El sector de prensa estaba totalmente descuidado por los organizadores. Si bien, hoy hay una sola radio y un solo canal de televisión que sigue las carreras, estos deben tener un lugar de trabajo acorde ya que se dificulta muchísimo la difusión del evento sin el esfuerzo de la prensa. En el autódromo definitivamente no existen cabinas de transmisión y sería importante que los directivos se acuerden de la prensa ya que también ésta forma parte de la organización.
La falta de sanitarios volvió a ser un tema recurrente en el Aratirí. La gente que paga sus entradas en las populares no tuvieron sanitarios y eso dificulta conectar el automovilismo con la familia sobre todo, ya que es menester contar al menos con sanitarios químicos para responder a esta necesidad y por lo general no se cuenta con ellos o los contratados no son los suficientes.
Prácticamente no se ha visto policías en la carrera. Probablemente se tuvo, pero prácticamente no se ha visto, sobre todo en el fondo donde poco antes de finalizar la carrera nos contaron que hubo una gresca a trompadas y nadie apareció para rescatar la situación.
Finalmente, en lo positivo de este menester, se puede decir que hubo una excelente coordinación de acceso al autódromo desde la ruta hasta la ubicación en el estacionamiento. Las demarcaciones de la pista y los accesos restringidos para el público, por lo general estaba bien dispuesto (a excepción de los boxes). Se cumplió con el horario de la reunión de pilotos y con el horario de inicio de la competencia, así como se respetó el cronograma de la semana, la largada simbólica, que fue excelente y los entrenamientos en el autódromo. Todo eso demostró una enorme madurez de los dirigentes del CPV y el TACPy
También nos pareció que el reglamento de la prueba estaba bien pensado y la inserción de los autos de la clase A8 fue acertada.
La productora
Finalmente, una de las patas de la mesa del éxito ha sido la productora Torque S.A. El esquema promocional y de producción de la carrea ha sido simplemente magnifica. Es evidente que se deberá mejorar, pero se demostró que en nuestro país se pueden hacer grandes eventos deportivos con mínimo de errores y con alto grado de profesionalismo.
Quizá un tema que se debería revisar es el marketing del evento. La gente pedía remeras, camperas, llaveros o recuerdos que, por lo menos no parecían muy accesibles para el público común. Y las promociones, que fueron abundantes en el canal oficial deberían expandirse más para que esas cinco mil personas que pagaron sus entradas se multipliquen en la próxima.
El sector VIP, aunque no estuve en el mismo, fue muy comentado y la gente que puede pagarlo admite que incluso su precio era muy accesible. Tal vez por ello, algunos comentaron que no era del todo VIP ya que las entradas eran más bien populares. De todas formas es bueno que siempre haya disconformes, pues con eso vienen las discusiones para tener en cuenta los comentarios y redundarlos en el mismo espectáculo. Bien por Villasboa y su gente que de nuevo montó la vestimenta publicitaria del recinto que quedó muy lindo y desde luego, asumimos que habrá cumplido con su cometido de exhibir las marcas que patrocinaron el evento.
De todo lo expuesto se deduce que muy pocos son los elementos negativos, si se los puede llamar así, de una jornada automovilística que lo recordaremos por mucho tiempo, esperando que el automovilismo siga creciendo y nos dé a todos los que gustamos o vivimos de él un futuro “plagado” de buenos momentos y en consecuencia de grandes espectáculos.